Capitulo 1

Un día lluvioso como normalmente se ve en el fin del verano. Nubes negras, algunos truenos, incluso uno o dos ¡¡o tres!! Rayos a lo lejos.

No es que los días lluviosos me desagradaran, por el contrario, amaba esa época, aunque había algo que sí me molestaba, que era la falta de tecnología, porque, tanto trueno y aire hacía que se fuera la luz.

Siendo un lunes 24 de agosto, me había quedado completamente sola y era ya de noche, ¿A dónde fue toda mi familia?, dado que soy tan antisocial, sin amigos en mi colonia y que no me gustaban ni las fiestas ni los viajes, resultó que decidieron ir a la boda de la tía Natasha fuera de la ciudad, por supuesto, yo me negué completamente a ir a un VIAJE para una FIESTA. ¡Vamos!, seria poco lógico, ninguno de las dos cosas era de mi gusto.

Se preguntaran la razón de mi antisocialidad, entonces les cuento: cuando iba en la secundaria, reprobé dos veces el tercer curso, así que deje de ver a mis amigas de escuela y no quise hacer nuevas, después me mudé de casa, dejando a mis amigas dos años menores que yo de mi colonia, lo bueno es que a causa de mis dos años de atraso escolar, logré volverlas a ver en la escuela una semana antes del empiezo de clases. Aun así, preferí aferrarme a no conseguir nada nuevo para no perderlo.

Me encontraba en mi casa en un día lluvioso con rayos, sola y sin electricidad, lo que significaba que a menos que no tuviera un libro y una vela encendida, me hubiera muerto de aburrición.

Ahí me encontraba apoyada en un estante con mesita, observando la pequeña pecera que estaba frente de mí con una variedad de pequeños peces de colores y grandes colas.

No puse la gran atención en la pecera, mejor empecé a leer mi libro recién comprado.. No pude ni terminar de leer el primer capitulo de la novela melosa, porque de repente escuché la puerta sonando, al parecer alguien estaba del otro lado.

Es como un decreto en la familia el no abrir la puerta estando sola a menos que la persona sea conocida y de confianza. Al principio la pensé para abrir, pero decidí no hacerlo y dejar que el que tocara la puerta se fuera. Pero al parecer era alguien persistente, así que corrí a la ventana de mi cuarto que deja ver hacia la puerta principal. Dado que el foco del porche estaba apagado y el de mi habitación prendido, no podía ver la persona fuera, entonces me decidí a hablar.

- ¿Quién esta? - Pregunté

- ¿Sara…? – Contestó una voz entrecortada masculina.

- ¿Perdón? – Había dicho “Sara”, era seguro que se equivocaba de casa. Apagué la luz del cuarto para poder ver mejor al hombre.

Cuando lo hice, logré visualizar a un hombre de mas o menos 1.70m. No se veía claramente su cara, pero lograba notar unos ojos y cabello oscuros.

- Discúlpame… ¿eres Risa…? – Preguntó el hombre.

La situación se ponía rara, porque no conocía a ese hombre tan alto, o desde mi perspectiva, dado que yo media 1.60m, no mucha diferencia, pero cuando veía a la gente hacia arriba, me parecían alta.

- ¿Quién eres? – Era obvio que me encontraba en desventaja, pues él sabía mi nombre, y yo no el de él.

- oh, mi nombre es Julian – lo pronuncio algo bajo de voz, como deprimido por algo, luego me miró a los ojos - ¿puedo pasar?

- No lo creo, ¿Qué se te ofrece? – Pregunté aun mas sorprendida por la pregunta extraña del tal Julian.

- …Asegurarme… - contestó secamente y dio la vuelta, en ese momento, un ruidoso trueno se escuchó y cerré los ojos.

- …oye… - intenté decir una palabra más, pero al parecer ya no estaba.

Mi primera suposición acerca de ese sujeto, era que se dedicaba a violar jovencitas o a robar casas solas, y como mi casa se veía deshabitada dado que mi familia no estaba y yo no salía ni a tirar la basura, entonces era un buen objetivo. Lo bueno que este sujeto me hizo tener mas precaución y cerraba todas las puertas con doble seguro.

Ahora pensándolo cuidadosamente, Julian no me provocaba temor con su presencia, pero las precauciones nunca están de más. Y a pesar de seguir sola y sin luz, además de recibir una pequeña sorpresa por esa visita inesperada, pude dormir tranquilamente y sin ninguna preocupación.


Capitulo 2

Estaba sentada en una especie de silla plástica en una pequeña habitación, tal parecía ser una cocina, comiendo, la sala de estar se veía limpia al frente con muebles viejos y feos, una pequeña ventana en medio de los sillones con tapizadura gris y con algunos hoyos donde se asomaba la esponja amarilla de su interior. Me sentía como y en mi hogar.

Mientras seguía comiendo cereal y viendo a través de aquella pequeña ventana sin cortinas, oí un sonido en el cuarto que estaba al fondo de un pasillo cerca de la sala. Pude ver los pies de un hombre con pantuflas de monstruo, verdes y peludas.

Abrí los ojos en ese instante. No estaba perturbada ni nada parecido, pero había dormido muy bien, me sentía con energías para ir a la escuela.

Me levante de la cama y entre a la regadera, termine y me coloque la toalla para vestirme en mi cuarto. Seleccioné la falda a cuadros mas nueva que tenía y la camiseta blanca con la marca de mi escuela, zapatos bien pulidos y salí lista al terminar con mi desayuno.

Llegando a la escuela, saludé a mis dos amigas.

- ¡Hola Chicas! – Grité. No era social con nadie, solo con mis dos únicas amigas, Clara y Guadalupe (Lupe).

- ¡Risa! – Respondieron al unísono y corrieron hacia mi.

- ¿aun no empieza la clase? – pregunté desinteresada.

- no, -Clara confirmo incluso con el dedo - como es el primer día, el maestro avisó a la dirección que llegaría tarde porque se descompuso su carro.

- Mejor, el primer día de clases es aburridísimo, prefiero ir a comer y jugar a las luchas en esa maquinita – Lupe señaló el juego dentro de una tienda.

- Bien por ti – respondí algo pensativa, por alguna razón recordé lo sucedido en mi sueño.

- ¿Qué tienes, Risa? – Clara preguntó con un tono preocupado.

- ¡ah! No es nada importante, es solo que tuve un sueño extraño – les comente. De verdad fue extraño, demasiado normal y ordinario para uno de mis sueños recientes.

- ¿Qué pasó en tu sueño? ¿Era otro de aventuras en la selva? – Lupe su apresuró a preguntar.

- no, ¡para nada!, solamente estaba desayunando y mirando por una ventana y luego… - me quede patinando porque no recordaba lo que pasó después.

- ¿Luego? – Lupe interrogó.

- Ni idea, no me… - me detuve de repente, era obvio dado qlo que estaba viendo.

- ¿eh? ¿Qué pasa? – Clara volteó hacia la dirección donde yo miraba - ¿Qué pasa? ¡Hola! Es solo un muchacho – respondió confusa – no me digas que te gusta.

- ¿Cómo podría decir que me gusta alguien que no conozco? – respondí algo ida, mirando a ese guapo muchacho de cabello oscuro, ojos verdes y linda piel clara. ¡DIOS! ¿a quien engaño? No será amor, pero algo tiene que ser.

Era obvio que sentí atracción por ese lindo chico, ¡¿Quién no?!, pero no puedes ir tras un hombre que ni conoces, en especial si ese muchacho va tomado de la mano de una muchacha delgada, cabello largo y ondulado, ¡DIOS! Hasta yo reconozco que mi apariencia no le llega ni a los talones a eso chica. Es deprimente pero verdad.

Solo me dice “resignación”, hay montones de hombre que no puedes tener. Era obvio que nunca aceptaría a alguien como yo, de 1.60m, delgada pero un poco blandita, cabello castaño oscuro, esponjado y en una colita, de cara linda, ojos grandes de color verde y labios masticables. Creo que me describo como supermodelo, pero no soy demasiado irresistible.

Era notoria que no era fea, solo que no tenia un cuerpo apropiado para competir contra mujeres altas y bonitas. “Resignación” me repetí.

Ya había dejado atrás el asunto sobre el chico guapo, pero fue recordado abruptamente cuando lo vi en mi salón de clases. Ahí fue donde descubrí su nombre: Claus. Mi primer pensamiento fue “¿Quién rayos puede tener un nombre como ese? Sus padres deben tener un daño cerebral o algo”.

Directamente no me acerqué a Claus, no tenia intenciones de nada. Y al parecer eso haria todo el año, “nada”, dado que mis amigas solo les habia tocado el primer periodo conmigo y el resto no.

La tarde de escuela fue larga, en verdad larga. Todo el tiempo estuve evitando ver a Claus, tenía que evita cualquier pensamiento sobre él, y por tener esas tonterias en mi cabeza, no puse atención en clases.


Capitulo 03

En mi casa pude hacer comida y ver las telenovelas de las 5. Afuera el viento empezaba a golpear con mas fuerza, yo estaba un poco nerviosa por el escándalo de afuera, además que ya estaba oscureciendo.

Dentro de poco comenzó una pequeña llovizna con gotas gordas y algunos truenos. No era para tanto, solo lluvia, así que decidí comenzar la tarea, para mi suerte, no recordaba ni media clase, así que tuve que empezar a repasar el libro para entender bien los ejercicios.

En ese momento, sonó la puerta, ya eran como las 8:00pm, una visita tan tarde no era normal ni conveniente, pues llevaba un pequeño short y una blusa delgada. Corrí a la ventana de mi cuarto de nuevo y apagué la luz para ver mejor. A través de la ventana pude reconocer a ese chico, Julian.

¿Qué pasa con él? ¿Solo gusta de asustar a la gente por las noches con su presencia?

- ¿Qué quieres? – pregunté sin formalismo.

- Risa… venia a platicar contigo – Julian declaró - ¿puedo pasar?

- Claro que no, no te conozco y eres raro – como dicen “el burro hablando de orejas”, pero era seguro que ese chico era raro por llegar diciendo ¡¿puedo pasar?” sin ni siquiera conocernos.

- por favor, pasó algo hace tiempo y quisiera saber lo que piensas.

- ¿y por qué yo? - no tendría la intención de ser amable como la vez anterior.

Es decir, me tenia molesta, no solía salir y no me gustaba que me hablaran. Además, a pesar de no temerle, no quería hablar. Bueno, esa noche se podía ver con mas claridad, incluso era bien parecido. A lo que me refiero, es que tenia cabello y ojos aparentemente casi negros, pestañas largas, una cejas bastante varoniles, ¡Y CAYENDO DEMASIADO BAJO!, unos labios bien proporcionados, ¿Cómo es eso?, pues, el labio de abajo, grueso y el de arriba, un poco mas delgado. Digamos que inclusive yo no pude verlo y no quedarme con la boca abierta, pero lo disimule muy bien frunciendo el ceño.

- ¿de que quieres hablar exactamente? – pregunté pasivamente. Admito que no lo pensé mas allá de su descripción, verlo un poco mas desde mi cuarto no seria tan malo, o por lo menos para mi no, pero él, ¿Qué puedo decir?, se estaba mojando con la llovizna, pero a mi no me preocupaba, yo no lo había obligado a permanecer ahí.

- bueno… me gustaría contarte mi historia, para comprobarse te parece familiar – respondió Julian.

- no quiero ofender, reitero lo de que eres raro, - añadí y el solo ignoró mi comentario, así que proseguí – entonces, si tanto quieres contarme esa historia, hazlo, te escucharé desde aquí.

- Gracias Risa- me dieron escalofríos cuando oí mi nombre. Era obvio que sabía mi nombre, pero ¿de donde?... creo que no importaba tanto.

- Veras, yo antes vivía con mi novio Sara y… - fue interrumpido.

- ¡espera! ¿no me llamaste Sara ayer? – pregunté algo sobresaltada.

- Déjame proseguir y te enteraras – contestó con una voz seca.

- vaya gruñón – que quejé.

- ¿gruñón?, creo que te equivocas de persona – afirmó. Debo admitir que me gustaban los sarcasmos, yo misma los usaba seguido, pero no me gustó su tono.

- Esta bien, prosigue – le dije algo malhumorada.

-Perdón, entonces sigo – se disculpó – vivía con mi novia en un apartamento no muy grande de una habitación…

- ¿ósea que dormían juntos? Picaron – me burle en modo animado.

- algo parecido – respondió y para lo que noté, había puesto una sonrisa nostálgica seguida por un ceño fruncido, asi como alguien muy deprimido , creo que ese comentario estaba de mas. – tiempo después, ella contrajo dengue hemorrágico por causa de un piquete de mosco, en ese tiempo había una epidemia de la misma, no nos dimos cuenta de eso hasta que ya era demasiado tarde. Pero después de estar tanto tiempo alejada de ella, creo que la he vuelto a encontrar – concluyó.

- lo siento, Julian – respondí apagadamente y recargue la mano en la ventana, mis dedos chocaban contra el mosquitero. Pensé en lo triste que se debió haber sentido.

Julian acercó su mano a la ventana junto a la mía, parecía que el mosquitero no estaba ahí, se sentía el calor de los dedos de Julian en los míos y parecían entrelazarse, yo solo lo miraba directamente a sus ojos que se clavaban en mi, cuando caí en cuenta y separe mis manos de la ventana con un movimiento agitado.

- Espera – grité - ¿Qué quieres decir con eso de que la encontraste?- pregunté algo exaltada.

- Tiempo después de que Sara muriera, me entere que yo también había sido picado por un mosquito, y me había provocado dengue hemorrágico y terminé igual que mi amada – me exalté – pensé que ahora si podría encontrarme de nuevo con mi Sara – mi corazón latía de pavor y empecé a retroceder en mi cuarto, sonó un trueno y cerré los ojos, en un instante visualicé a Julian justo enfrente de mi, ya no estaba afuera mojándose, sino dentro de mi habitación, parado a 1m de distancia, Julian continuó – no podía creer lo que veía cuando la encontré, mi Sara estaba viva, pero ahora parecía tener otra familia y era llamada Risa, al parecer mi Sara había renacido en otra chica que continuaba teniendo su esencia y esa chica… eres tu. – mi corazón latía y latía, mi vista era cada vez mas difusa. Tenía a Julian acercándose cada vez mas hasta tenerlo inclinando su rostro a unos centímetros del mío, sintiendo su respiración tibia viajando por mi cara. Yo estaba ahí, sin poderme mover, con ese sentimiento entre miedo y confusión, no me sentía mal mas allá del miedo, era algo exótico tenerlo tan cerca, mi sangre fluía ardiente, cuando sin darme cuenta por completo de todo, caí inconciente.


Capitulo 4

Nuevamente me encontraba sentada en esa silla desayunando y mirando hacia la pequeña ventana entre los sillones rotos de la sala. En unos instantes después, voltee al pasillo a un lado de la sala y veía esas pantuflas de monstruo que se acercaban a mi dirección, subí la mirada por esa figura masculina, en los brazos del hombre, del cual no podía visualizar claramente, había un adorable bebé de un año , era pequeño, cabello negro, ojos verdes y una carita linda y clara, era el niño mas hermoso que había visto en mi vida, y me daban muchas ganas de tomarlo en mis brazos y abrazarlo, y claro, me apresuré lo mas que pude.

Me acerque hacia los brazos del hombre para sujetar al bebé que yo sentía, al parecer, era mi hijo. Mientras lo sostenía, jalaba mi cabello hacia los lado con una expresión divertida. Entonces me escuché:

- Cla… bebé, no le jales el cabello a mamá – le dije suavemente le acaricie la mejilla.

- Má – masculló el pequeño Cla.

- mi bebé lindo – abrace al niño suavemente en mi pecho – papi te va a cuidar de ahora en adelante, le das muchos besitos de mi parte cuando me vaya, ¿si, bebé? – le ordené casi llorando.

- Tranquila, cariño, todo estará bien – intentó consolar el hombre. Era curioso, parecía una voz conocida, pero no lograba recordar, además que no captaba totalmente la cara del hombre.

- Tendrás mucho que hacer, pero sé que puedes, te amo. –Besé suavemente al hombre. Me sentía feliz de tenerlo junto a mi y mi hijo, era realmente feliz. Fue cuando abrí mis ojos y por fin reconocí al hombre, ¡Julian!, el mismo rostro con ojos y cabello oscuros, piel clara y lindos labios.

Era claro, me desperté agitada, como si hubiera abierto los ojos y poder ver la luz después de años estando ciega. Ahora lo comprendía todo. Y sabía que se necesitaba hacer algo al respecto y lo haría.


Capitulo 5

Después de pensarlo toda la tarde, me decidí a esperar a que anocheciera para encontrarme con Julian por la noche. Solo que fue una noche bastante larga, dado que Julian no apareció.

Era el colmo, primero me daba un susto de muerte y luego no aparecía. Esperé al siguiente día a que anocheciera, y como no aparecía de nuevo, salí al porche, como las demás noches, había llovido mucho y más que antes, así que estar afuera implicaba empaparme completamente. Espere ahí fuera, mojada y de un humor de los mil demonios, y no aguante más.

- ¿Qué crees que estas haciendo? ¿Dejarme solamente esperando a que vuelvas pero ni te apareces? No seas cobarde y ven aquí. – Mi tono era alto y un poco contenido.

- no soy cobarde – escuche sin ver una imagen del presente – solo que creí que estarías molesta…

- seria lógico estarlo, me dejaste esperando ayer toda la noche – respondí con un tono poco amable.

- no parecías querer que siguiera aquí – musitó tristemente.

- así es… no quiero que sigas aquí. Vete. – solo fui directa, no quería verlo mas cerca de mi.

- eso quiere decir que no me quieres – su voz era cada vez mas cortada.

- ¿te digo? – me acerque con pasos leves hacia la imagen que empezó a notarse tenuemente – tu no tienes porque seguir a Sara, o a mi. Antes fui Sara, pero en otra vida, ya no soy la misma persona – intente contener las lagrimas.

- pero eres mi Sara… la misma que… además estoy preocupado por algo mas… no se exactamente, pero es algo importante – dijo desesperado, solo lo tome de la mano.

- no es algo, es alguien – respondí confiada – buscas a Claus, nuestro bebé, bueno el de Sara y tuyo, pero te digo y aseguro, él esta bien.

- ¡CLAUS!, ¿Dónde esta? – se exalto.

- Tranquilo, yo me encargare de él, pero tu debes irte ya, solo te diré que es tan guapo como tu, con tu cabello y piel, pero con los ojos de su madre, con mis ojos. Tienes que irte y seguir tu camino, por favor, no sigas triste, ya sabes toda la verdad, te amé con toda mi alma cuando era Sara, lo sé. No quiero que sigas sufriendo. – supliqué son lagrimas en los ojos, luego jalé su brazo para acercarme a él, así poder tenerlo lo suficientemente cerca para darle un beso en su mejilla, lo que hizo cerrar mis ojos. Debo admitir que la cercanía me hizo fluir la sangre y me sentía feliz, esperaba que él sintiera lo mismo y que intentara seguir el camino que le correspondía. Separé mis labios de su mejilla y roce los suyos suavemente, una pequeña caricia, como dirían “de despedida”. Y cuando abrí los ojos, pude ver su expresión calmada y pacifica.

- perdóname por molestarte – bajo la cabeza en señal de disculpa.

- jamás me molestarías – sonreí levemente, intentando dejar de llorar de felicidad.

- nos veremos de nuevo – afirmó.

- claro que si – asentí.

Y como si nunca hubiera existido, unas gotas mas de agua se materializaron en el lugar de Julian y cayeron al suelo, sin dejar rastro que alguna vez hubiera estado ahí.

Cualquiera creería que no podría dormir o que me sentiría mal, pero por el contrario, podría dormir como un angelito y sin remordimiento por lo sucedido, sabia que Julian estaría bien y ambos nos aseguramos que volveríamos a vernos, solo era cuestión de tiempo.

Auque últimamente había estado pensativa a causa de mi enamoramiento con Claus, quien aparentemente había sido mi hijo en una vida pasada.

Pero, eso tampoco me causaba remordimiento, yo estaba en otra vida, no era mas su madre, ahora era su compañera de dos años mayor que él, podía hacer lo que quisiera, y mi primera decisión fue hablarle.

Por la mañana, cuando había llegado a la escuela, platique con Clara y Lupe, cosas poco relevantes, solo me disponía a entrar en el segundo periodo para ver a Claus .

En el salón, me decidí a sentarme cerca de él, ahí a un lado, él entro con su linda sonrisa y se sentó.

- Hola Claus – salude calma.

- Hola, ¿Risa, verdad? – Era obvio que sabia mi nombre, pero ¿de donde?... creo que no importaba tanto.

FIN

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